Una de las cosas que más preocupan a los padres es saber si están educando bien o no a sus hijos. En muchas ocasiones los padres reproducen los mismos patrones de crianza que tuvieron ellos mismos de niños, otros padres hacen precisamente lo contrario e intentan corregir los fallos o carencias que recibieron en su infancia. También es frecuente encontrarnos con la discrepancia educativa entre los dos progenitores y mientras uno de los padres es permisivo el otro ejerce el rol más autoritario.

Hoy en día, muchos padres leen y se forman acerca de pautas educativas con el fin de poder aplicarlas en sus hijos y así que crezcan en un ambiente confortable que ayude a sus hijos a desarrollarse como personas sanas emocionalmente.

En general encontramos tres estilos educativos:

El estilo autoritario está marcada por padres que imponen las soluciones con rigidez, no permiten a sus hijos que expresen sus opiniones y les critican directamente cuando no hacen las cosas bien. En este caso los niños suelen presentar tristeza, pena y sentimientos de culpa cada vez que se equivocan. Además es frecuente que muestren miedo e inseguridad ante situaciones novedosas.

Por otro lado, los padres que presentan un estilo permisivo se caracterizan por quitar obstáculos a sus hijos de manera que no permiten que se equivoquen y aprendan de sus errores. Además no ponen límites claros permitiendo que los niños se salten las normas con facilidad, ante un conflicto se enternecen y ceden fácilmente. Los niños cuyos padres son permisivos presentan respuestas emocionales desproporcionadas cuando no consiguen lo que quieren, en ocasiones reaccionan de forma agresiva e impulsiva y son inseguros en sus decisiones.

Por último, encontramos el estilo democrático o cooperativo en el que los padres  potencian que sus hijos aprendan de forma autónoma permitiendo que se equivoquen y establecen normas claras y bien definidas. En este caso los niños son responsables, poseen autocontrol y confían en sí mismos y en sus capacidades.

Es normal que en ocasiones no podamos ser firmes en un estilo educativo y nos mostremos autoritarios y permisivos de forma ocasional, pero debemos centrar el peso de la educación en intentar establecer un patrón de crianza basado en la cooperación.

Centro de Psicología Camins