¿Te ha ocurrido alguna vez que estás tan pendiente de las cosas que tienes que hacer que no logras centrarte en la actividad, tarea, lugar o persona con quien te encuentras en ese preciso momento?
Vivimos con la agenda cargada de tareas, apresurados para llegar a tiempo a todas partes, cumplir con obligaciones, ajustarnos a horarios y plazos, ser productivos… Esta sensación de ir con el piloto automático puede generarnos dificultades para desconectar, tomarnos un respiro, disfrutar de las personas con las que nos encontramos, de nuestras aficiones o incluso de los momentos de calma.
Si te sientes identificado/a con esto, te proponemos una herramienta que puede ser útil para salir del piloto automático y vivir el “aquí y ahora”, esto es, la atención plena o mindfulness.
El mindfulness consiste en fijar la atención de manera consciente en el momento presente, con interés, curiosidad y aceptación, procurando no interferir ni valorar lo que se percibe en cada momento.
Algunas estrategias que pueden ser de ayuda para poner en práctica la atención plena son las siguientes:
• Observar: Consiste en prestar atención a algo, es decir, percibirlo pero sin describirlo ni ponerle nombre.
• Describir: Implica utilizar palabras para representar lo que observamos, es decir, ponerle un nombre a lo que observamos.
• Participar: Es entrar de lleno en la actividad que estamos realizando.
• Sin juzgar: Se trata de adoptar una actitud no valorativa mientras se observa, se describe y se participa.
• Haciendo las cosas de una en una: Supone centrarse en una sola cosa en un momento dado.
• Con eficacia: Implica optar por lo que es más eficaz en una situación o haciendo una tarea determinada.
Practicar la atención plena en el momento presente puede resultarte difícil al principio, por ello te proponemos que empieces con un ejercicio que consiste en observar con los cinco sentidos. Se trata de que centres tu atención en lo que está ocurriendo a tu alrededor y lo observes con los cinco sentidos, como si fuera la primera vez que lo ves. Un ejemplo podría ser centrarte en tu desayuno o en el momento del baño utilizando la vista, el gusto, el olfato, el oído y el tacto.

Amanda Barberá, psicóloga de Camins