A PLENO PULMÓN. EL EFECTO DE DECIR NO A TU HIJO

A PLENO PULMÓN. EL EFECTO DE DECIR NO A TU HIJO

 

Juan y Marta son padres de Guille, un niño de 6 años que ha cambiado sus vidas. Cuando nació se convirtió en una alegría inmensa y en lo más importante para ellos, estaban muy ilusionados con la idea de ser padres. Sin embargo, cuando empezó a crecer empezaron los problemas. Guille es un niño muy movido y testarudo y siempre acaba consiguiendo lo que quiere. Pero desde hace un par de años, esta forma de ser ha ido en aumento y Juan y Marta ya no saben que hacer. Viven angustiados y preocupados porque cada vez que Guille no consigue lo que quiere se pone a llorar, a gritar e incluso les pega patadas. Estas conductas también se dan fuera de casa, y cada vez hacen menos cosas en familia por evitar que se produzcan estas situaciones que llegan a avergonzarles.

El caso de Juan y Marta no es el único, algunos niños tienen un temperamento más difícil que otros y lo que nos sirve en algunos casos no lo hace en otros. Lo que le pasa a Guille es que no sabe cómo gestionar sus emociones, no ha aprendido a tolerar la frustración y cuando no consigue aquello que le apetece se siente mal, su forma de hacer ver que no está a gusto es gritando y llorando. Por eso, es tan importante la educación emocional. Saber gestionar nuestras propias emociones nos hace sentirnos seguros, tranquilos y más felices.

Es evidente que este aprendizaje es más complicado para algunos niños como Guille. En estos casos, es todavía más importante dotar a los niños de las estrategias necesarias para poder poner fin a sus rabietas. Sin embargo, hay otro aspecto importante a tener en cuenta y que no debemos dejar de revisar. Un estilo educativo basado en normas y límites también ayuda a que los niños sepan cómo actuar. Los límites generan seguridad tanto a los niños como a los padres. Nos ayudan a saber qué es lo que podemos hacer y qué cosas no son aceptables. Ayudan a los más pequeños a diferenciar las conductas correctas de aquellas que no lo son y por tanto sirven de guía en su comportamiento. No hay que confundir ser normativo con ser autoritario. Por supuesto que cualquier educación debe basarse en el cariño y en el respeto, debemos escuchar a nuestros hijos, apoyarles y darles confianza. Pero siempre teniendo como base límites claros y firmes que no podremos sobrepasar.

 

Sara Cantavella (Psicología Camins)

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