logopeda castellon

Querer agradar a los demás es algo que la mayoría de nosotros buscamos en cierta medida. Realizamos acciones con el fin de dar satisfacción a otra u otras personas, ya sea a petición de estas o por iniciativa propia. Ejemplos de ello son: escuchar los problemas de otro, ayudarle en sus asuntos, tener en cuenta su punto de vista, estar disponible, etc. Actuar de esta manera con los demás nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. Son conductas naturales y positivas puesto que somos seres sociales y necesitamos los unos de los otros.
Sin embargo, hay ciertas ocasiones en las que buscar agradar a los demás se convierte en negativo y perjudicial para nosotros, como cuando se busca agradar a los demás de forma extrema o en situaciones en las que no es justo para uno mismo.
Algunas situaciones en las que NO ES ADECUADO buscar agradar a los demás:
1. Cuando nos pasamos por alto a nosotros mismos y vulneramos de forma importante nuestros intereses.
2. Cuando las otras personas no actúan de forma similar con nosotros y, además, lo hacen intencionadamente.
En estos casos, tenemos que TENER EN CUENTA que:
1. No debemos vulnerar nuestros propios intereses si esto puede producirnos algún tipo de perjuicio. Es necesario que nos pongamos por delante del otro cuando sacrificar nuestra posición personal acarrea alguna consecuencia o inconveniente relevante a nuestra persona. Esto no significa no ser sensible a la posición del otro, sino defender de forma asertiva nuestros intereses.
2. Cuando hacemos algo por otra persona, aunque sea de forma desinteresada, es importante que exista reciprocidad. De lo contrario, se produce un desequilibrio interpersonal que puede dañar nuestra autoestima. Igual que realizamos acciones que pueden beneficiar a otra persona, merecemos que el otro actúe del mismo modo con nosotros. Si esto no se produce, debemos ser justos con nosotros mismos y reajustar nuestro comportamiento buscando un equilibrio.
Es imprescindible que seamos selectivos a la hora de agradar a los demás y que lo hagamos con sentido común. Dejar de agradar en estas dos circunstancias puede ser costoso ya que puede dar la impresión de que así dejamos de ser buenas personas. Pero esto es una gran equivocación. Debemos ser buenos con todo el mundo, también con nosotros mismos.

Amanda Barberá, psicóloga de Camins

psicologos castellon

¿Alguna vez nos hemos parado a pensar cuánto tiempo pasan los niños y/o los adolescentes, en las redes sociales? ¿Qué tipo de información les llega?
La facilidad en el acceso, la gratuidad y el uso intuitivo de las redes sociales hace que todos podamos utilizarlas de una forma sencilla. Además, nos ayudan a estar conectados con todo el mundo mediante la publicación de fotos, vídeos y textos.
Igual que nos ofrecen muchas ventajas, también hay aspectos negativos que es necesario destacar.
Los adolescentes se están volviendo adictos a ellas, a los “likes”, a los “followers”, a las valoraciones positivas y a la aprobación social, tanto de sus seres queridos como de personas que no conocen. Esta necesidad de gustar, de parecerse a los cánones de belleza actuales y de seguir las normas sociales, muchas veces, hace que las personas muestren cosas de sus vidas que no asemejan a la realidad, que cambien su forma de ser, de pensar y de actuar.
La comparación entre las magníficas vidas de los “influencers” y las vidas imperfectas del resto de la gente, repercute negativamente en la autoestima, el autoconcepto, en las relaciones sociales y en la forma de interpretar nuestro entorno.
Por otro lado, las redes sociales también permiten cierto anonimato, por lo que se pueden mantener conversaciones con personas que no conoces, e incluso se pueden crear perfiles falsos para conseguir ciertos propósitos como espiar a alguien y controlarlo, el “ciberbullying” o hacerse pasar por otra persona. Este anonimato permite que muchas personas expresen críticas y comentarios ofensivos y dañinos sin tener en cuenta los sentimientos de las otras personas.

Para ser conscientes de las repercusiones negativas que pueden tener las redes sociales si no se realiza un buen uso de ellas, es necesario trabajar diferentes aspectos de las personas como son:
– La autoestima.
– El autoconcepto.
– La capacidad crítica del contenido.
– El autocontrol y la impulsividad.
– Las habilidades sociales.
– La empatía.

Además, para una mayor seguridad en las redes sociales, os dejamos una serie de consejos:
– Mantén tu cuenta de forma privada.
– Acepta solo a gente que conoces personalmente. No aceptes a gente desconocida.
– No publiques información íntima ni muy personal como tu dirección, número de móvil, horarios…
– Si recibes comentarios/mensajes dañinos, no contestes. Denuncia y bloquea la cuenta.
– Controla quién puede etiquetarte o mencionarte en los comentarios o publicaciones.

Maite Bellés, psicóloga

terapia adolescentes

¿Alguna vez te has ido a dormir y no lo has conseguido, aunque estés muy cansado? O ¿Has ido al médico por un dolor de estómago o de cabeza y al ir al médico, las pruebas muestran que no hay nada que provoca esos dolores?
¿Qué está pasando entonces en nuestro cuerpo? ¿Por qué me pasa a mí esto?
¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando tienes hambre? Tu barriga hace ruido y llama tu atención para que la alimentes. ¿Y cuando estás mucho rato delante del móvil, a veces te pican los ojos o te duele la cabeza? Tus ojos y tu cabeza te piden descanso.
¿Sabéis cómo se llama el conjunto de síntomas físicos que suceden en el cuerpo y que no tienen una causa médica en el propio cuerpo? La palabra es “SOMATIZACIÓN”.
Como se ha dicho, la somatización es un conjunto de síntomas físicos que ocurren en el cuerpo de las personas pero que no tienen ninguna causa médica que se pueda resolver realizando pruebas al propio cuerpo. Resumiendo, la somatización es cuando el cuerpo expresa mediante síntomas físicos lo que pasa dentro de nuestra mente.
Algunas somatizaciones son:
– Dolor de cabeza, abdominal, articular o muscular.
– Cansancio generalizado, mareos y debilidad.
– Problemas sexuales.
– Problemas con el aparato urinario, vómitos, náuseas u otros problemas gastrointestinales.
– Falta de aire o dolor al respirar.
Pero, ¿y cuál es la causa de las somatizaciones?
Pueden aparecer por diversas razones. Por ejemplo, cuando tenemos una prueba importante como un examen o una entrevista de trabajo, es normal sentir dolor de estómago, sudoración, náuseas, etc. Esto son síntomas del estrés o ansiedad que sentimos ante esta situación, y no es perjudicial sentirlos en determinadas situaciones.
Pero, en caso de sentirlos de una forma más recurrente y durante mucho tiempo, sería interesante buscar el por qué de estos síntomas.

Maite Bellés, psicóloga.

DISLEXIA CASTELLON

Aunque cada niño sigue un ritmo madurativo diferente, existen unos hitos del desarrollo que nos permiten saber si nuestro hijo se encuentra dentro de lo que se considera “normal para su edad”.
Realmente no importa la edad del niño, si se observa alguna dificultad, cuanto antes se intervenga mejor.

Debemos acudir al logopeda si:

Hacia los 2 años
– No utiliza el juego simbólico
– Su vocabulario no va en aumento.
– No dice su nombre.
– No construye frases de 2 palabras.
– No identifica las partes del cuerpo.
– No come todo tipo de texturas.

Hacia los 3 años
– Su habla no puede ser entendida por personas fuera de su núcleo familiar.
– No realiza frases de 3 palabras.
– No formula preguntas.
– No utiliza el plural ni las preposiciones.
– No comprende los relatos sencillos.
– Tiene babeo o presenta una mala oclusión dental.

De 4 a 5 años si
– Respira con la boca abierta.
– Traga enseñando la lengua (deglución atípica)
– Presenta disfonía.
– No arranca a hablar, “se atasca”, repite sonidos(“p…pa…pato”) o prolonga sonidos (“ssssapo”, “mmmmio”)
– Tiene dificultades para jugar con el lenguaje: rimas, adivinanzas…
– No interacciona con otros niños.

De 5 a 6 años
– No pronuncia bien todos los fonemas.
– Confunde palabras como antes/después, hoy/mañana…
– Le cuesta expresarse con claridad o su discurso es incoherente.

De 7 a 9 años
– Le cuesta contar.
– Tiene falta de atención y concentración.
– Al leer confunde letras, cambia sílabas y sustituye unas palabras por otras.
– No usa los signos de puntuación.
– Al escribir comete errores en la secuencia, dirección y tamaño de la letra, u omite, añade y/o sustituye letras.
– Escribe los números en espejo.
– Mezcla las letras mayúsculas con las minúsculas.

PSICOLOGOS CASTELLON

“No estés triste” Seguramente en algún momento alguien ha pronunciado estas palabras cuando hemos manifestado esta emoción o hemos sido nosotros mismos quienes se la hemos pronunciado a algún ser querido como una forma de ofrecer nuestro apoyo, pero, ¿es realmente una emoción que haya de ser bloqueada cuando aparece? Desde luego es una de las emociones ,quizás junto con la ira y el miedo, tradicionalmente más demonizadas y más displacenteras, no obstante ,al igual que el resto de emociones, ésta tiene varias funciones beneficiosas para nosotros, por ello resulta necesario aceptarla y escucharla como emoción útil y adaptativa que es , del mismo modo su represión o bloqueo generalizado solo nos traerá perjuicios a corto, medio y largo plazo.

Todos hemos tenido que hacer frente a lo largo de nuestra vida a esta emoción, algunos de los instigadores que producen la misma son: separación física o psicológica, pérdidas, decepción, ausencia de actividades reforzadoras, ausencia de predicción y control… solo por nombrar algunas, asimismo se relaciona con una experiencia subjetiva de desánimo, melancolía, desaliento, pérdida de energía…

Veamos ahora más en detalle cuáles son algunas de las funciones más reseñables de la tristeza:

Ayuda a la introspección: La tristeza posibilita conectar con nuestro Yo interno. Nos hace parar para pensar en lo sucedido, en porqué nos sentimos así, nos invita así a la reflexión profunda.

Nos permite aceptar la pérdida: Nos permite gestionar los hechos más apropiadamente, por ejemplo en situaciones de duelo, parándonos a pensar en esa persona que ya no se encuentra a nuestro lado ,rememorando lo vivido junto a ella y procesando adecuadamente el adiós.

Tiene una función social: Nos conecta con las personas. Permite que nuestro entorno nos proporcione apoyo , nos escuche, nos acompañe en la experiencia brindándonos comprensión despertando de este modo en el otro la empatía y consuelo que en esos momentos menos agradables tanto necesitamos.

Viendo por tanto lo necesaria que resulta la expresión de esta emoción ¿volverías a decirle a un amigo aquello de “no estés triste”? Desde luego que lo decimos con la mejor de las intenciones pero quizás deberíamos emplear otro tipo de expresiones que no aconsejen el bloqueo de la tristeza como por ejemplo:”entiendo que te sientas así, puedes contar conmigo” o “Puedes desahogarte, estoy aquí para escucharte”.

Lorena Ramos, equipo Camins

LOGOPEDA INFANTIL

Cada vez nos encontramos con más casos de pacientes que llegan a nuestra consulta con problemas de ansiedad y estado de ánimo de forma simultánea. Esta co-ocurrencia se conoce como comorbilidad y es muy frecuente en los trastornos ansioso-depresivos.
Aunque el término “trastorno emocional” no se incluye en los manuales diagnósticos oficiales, cuando hablamos de problemas o trastornos emocionales nos referimos a los diversos síntomas o trastornos de ansiedad (p.ej., ansiedad social, pánico, ansiedad generalizada, agorafobia) y depresivos, los cuales pueden aparecer tanto de forma aislada como combinada.
Esto es así ya que sabemos que las personas que tienen problemas de ansiedad y del estado de ánimo comparten ciertas características como la tendencia a experimentar emociones negativas como el miedo, la ansiedad, la tristeza y/o el enfado con una mayor intensidad y frecuencia que otras personas. Además, presentan dificultades para tolerar dichas emociones, lo cual les lleva a poner en marcha estrategias para calmarlas, evitarlas, controlarlas o escapar de ellas. El problema es que, aunque inicialmente estas personas consiguen aliviar el malestar, las estrategias que utilizan para manejar sus emociones no son las adecuadas. En cualquier otro momento estas emociones vuelven a aparecer y lo hacen con una mayor intensidad, por lo que las personas intentan con más fuerza deshacerse de ellas. Aquí se genera un círculo vicioso que hace que el problema se mantenga. Es imprescindible que las personas adquieran habilidades para regular sus emociones de forma adecuada.
¿CÓMO SE INTERVIENE SOBRE LOS TRASTORNOS EMOCIONALES?
Un enfoque de tratamiento conocido como transdiagnóstico permite abordar al mismo tiempo tanto los problemas de ansiedad como los depresivos. Incluye técnicas de la terapia cognitivo-conductual basadas en la evidencia científica con las que se interviene a partir de estrategias de regulación emocional. De este modo, enseñamos a las personas habilidades que les permitan experimentar las emociones desagradables con menos incomodidad y malestar y que las manejen de forma adecuada. Las estrategias se dirigen principalmente a promover la aceptación de las sensaciones físicas desagradables, mejorar la forma en que se perciben e interpretan las emociones y las situaciones que las desencadenan así como a eliminar los comportamientos de evitación.
Si necesitas aprender estrategias para tolerar y manejar mejor algunas de tus emociones no dudes en ponerte en contacto con nosotras. ¡En Camins te podemos ayudar!

Amanda Barberá, psicóloga de Camins