¿En qué consiste la dependencia emocional?
En términos generales, la dependencia emocional consiste en un patrón afectivo persistente en el que se cubren unas necesidades afectivas de forma desadaptativa. Cuando se está dentro de una relación de dependencia se proporciona afecto a otra persona como medio para recibir ese suministro afectivo.
Se puede comenzar a ser consciente de que una persona es dependiente emocionalmente cuando su felicidad se ve condicionada o está en manos de otra persona, ya sea de una pareja o una amistad, se desea con ansia y de forma continua cada vez más de otra persona o cuando aparecen quejas y reproches excesivos sobre la conducta del otro.
¿Cómo se manifiesta la dependencia emocional?
La dependencia emocional se manifiesta a partir de una serie de componentes en diferentes niveles:
1. Cognitivo: Se basa en una serie de esquemas nucleares a partir de los cuales pueden emerger creencias del tipo “No soy digno de ser amado”, “No merezco que me quieran”, “No soy suficiente”. Aquí también se encuentran aquellas ideas basadas en el amor romántico como “En el amor la entrega a otra persona debe ser total”, “El amor todo lo puede”, “Se tiene que luchar por la persona que quieres”, etc.
2. Afectivo: Aparecen sentimientos ansioso-depresivos (especialmente en los momentos de separación), somatizaciones (por negar el problema, renunciar a su vida o a ser querido), así como emociones relacionadas con la necesidad de aprobación y el miedo (al abandono, al rechazo, a la soledad).
3. Comportamental: A nivel conductual, pueden observarse ciertas demandas como unas mayores exigencias de afecto (justificadas a través de ideas románticas, la idealización de la pareja o la relación). También pueden mostrarse conductas de celos y posesión, que a pesar de poner de manifiesto el temor y la inseguridad, se suelen concebir como pruebas de amor.
A pesar de que no es fácil descubrir sobre uno mismo que puede ser una persona emocionalmente dependiente, pasar a la acción para poder superar una dependencia afectiva requiere de un acto de reconocimiento previo.

Amanda Barberá, psicóloga de Camins