El origami o papiroflexia es un arte japonés en el que a través del plegado del papel se elaboran diferentes figuras como por ejemplo un barco o un avión.
La práctica del origami es beneficiosa para todo el mundo, pero a los niños y niñas puede estimularle tanto física como mentalmente. Supone un desafío para ellos y un reto con el que además de divertirse están aprendiendo.

AYUDA A DESARROLLAR LA MOTRICIDAD FINA
Realizar la paperoflexia tiene un importante beneficio para el desarrollo de la coordinación mano-ojo, así como de la motricidad fina. Estos estímulos ejercitan los músculos, nervios y huesos de la mano, que van ganando fuerza y preparándose para la escritura.

FOMENTA EL APRENDIZAJE
Ayuda a que comprendan conceptos espaciales como arriba, abajo, delante y detrás y desarrolla el pensamiento lógico y matemático.
Las primeras veces que hace una figura de origami ha de seguir las instrucciones, sin embargo, mientras no sean muy complicadas inicialmente, le ayudará a recordarlas y podrá realizar él mismo la figura de origami. Por lo tanto, pone a prueba su memoria.
Pueden elaborar sus propias figuras de papel creadas por él mismo, un gran estímulo a la creatividad.

ESTIMULA LA CONCENTRACIÓN Y LA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN
La papiroflexia exige una atención y un esfuerzo mental para plegar el papel en el orden correcto y conseguir así la figura deseada. Potencia pues que mantenga su concentración durante un periodo de tiempo en una misma actividad y así active una pauta de atención en una tarea.
No siempre salen las figuras a la primera, por lo tanto, tendrá que ser constante y paciente para lograr su objetivo. Esto le enseñará que no todo sale a la primera trabajando así la tolerancia a la frustración.

Sheila Expósito Miralles