¿Existe una edad concreta en la que debamos retirar el pañal? ¿Es normal que mi hijo no quiera hacer sus necesidades en el inodoro u orinal?

Muchos padres muestran preocupación por este tema ya que en algunos casos este proceso no resulta tan fácil.  La adquisición del control de esfínteres es un proceso evolutivo, natural, y debemos ser respetuosos con el niño, pues cada peque tiene su ritmo y si intentamos retirar el pañal antes de que esté preparado para ello, podemos generarle sentimientos muy angustiosos a la hora de evacuar llegando incluso a experimentar fobia ante esta situación. Cuando esto ocurre, puede que los niños se nieguen a sentarse en el wc, se pongan muy ansiosos cuando llega la hora de defecar, intenten evitar hacer sus necesidades…

Por consenso social se ha establecido que es alrededor de la edad de los 2 años cuando se debe retirar el pañal, ya que muchos colegios exigen que los niños inicien su escolarización con el control de esfínteres ya adquirido. Sin embargo, en muchas ocasiones, el niño no se encuentra todavía preparado para este momento y son frecuentes los casos que nos llegan a consulta en los que observamos que el niño ha iniciado una fobia a defecar. Cuando se da esta fobia, el niño muestra mucha angustia ante esa situación, en la que intenta aguantar las ganas de ir al wc y, en el peor de los casos comienza un círculo vicioso en el que la evitación de defecar produce estreñimiento, dando lugar a evacuaciones dolorosas que el niño intentará evitar. Por tanto, ¿Cuáles son las señales que me indican que mi hijo puede haber entrado en esta dinámica?

  • Si observo que se pone muy ansioso incluso manifiesta llanto intenso a la hora de evacuar.
  • Cuando a la hora de hacer caca se va a un rincón e intenta contraerse o cambiar de postura para que se le pasen las ganas.
  • Si observo las heces mas endurecidas de lo normal (estreñimiento).
  • Cuando muestra rechazo por sentarse en el wc, orinal, y miedo a todos los elementos relacionados.
  • Finalmente, si manifiesta un cambio en su estado de ánimo con mayor irritabilidad, ira, tristeza o ansiedad.

Estos pueden ser algunos factores que nos muestran que el niño puede estar experimentando este miedo, no obstante, deberá ser un profesional el que realice el diagnóstico adecuado y descartar la existencia de cualquier otra posible causa del mismo.  Pese a ser un miedo muy natural, evolutivo y en la mayoría de las ocasiones transitorio, resulta ser un proceso lento que el niño irá superando gradualmente con altas dosis de cariño, empatía y serenidad.

Para saber cómo afrontarlo puedes ponerte en contacto con Camins. Estaremos encantadas de poderte ofrecer las pautas adecuadas que ayuden al niño a superar esta situación.

Sandra Daudí, psicóloga