Los niños pasan la mayor parte del tiempo en el colegio, es aquí donde establecen sus primeras relaciones sociales, juegan, forman su primer grupo de amigos, inician sus relaciones con los profesores o figuras de autoridad, y comienzan sus aprendizajes (lectoescritura, aritmética…etc). El colegio debe ser para ellos un lugar que les ofrezca oportunidades de aprendizaje, así como de diversión y momentos que les dejarán huella el resto de sus vidas. A partir de estas primeras experiencias construirán su autoconcepto y autoestima, adquirirán habilidades sociales y se desarrollarán como personas. ¿Pero, y qué ocurre cuando el cole les genera aversión o se niegan a ir? ¿Cómo saber si tienen miedo a ir al colegio o simplemente prefieren hacer novillos?

Cuando hablamos de rechazo a la escuela nos referimos a la resistencia a asistir al colegio producida por un miedo excesivo a elementos propios de la situación escolar como pueden ser ciertas asignaturas, conflictos con algún compañero o el simple miedo a separarse de las figuras de apego (Trastorno de Ansiedad por Separación). Los novillos son más característicos de las conductas desafiantes y oposicionistas que algunos niños manifiestan. ¿Cómo diferenciar entre fobia escolar y novillos?

El niño con fobia escolar:

  • Siente miedo intenso en situaciones escolares concretas como puede ser salir a la pizarra.
  • Se niega a ir a la escuela llegando a manifestar síntomas físicos como dolor de barriga o de cabeza.
  • Si se marcha del colegio regresa a su casa de forma que los padres no saben dónde está su hijo en horario escolar.
  • Antes de desencadenarse la fobia la pauta escolar es satisfactoria (atiende en clase, realiza sus tareas académicas…), su conducta suele ser correcta (obedece a los profesores, no se pelea con los compañeros…)
  • Suele darse sintomatología ansiosa o depresiva asociada.

El niño que hace novillos:

  • No experimenta miedo.
  • Se aburre en clase (bien porque no tiene ganas de trabajar o porque no entiende las explicaciones)
  • No va a poner resistencia a ir a la escuela sino que puede incluso fingir que asiste con normalidad.
  • Cuando se escapa del colegio callejea, incluso realiza actividades en las que se lo pasa bien.
  • Los padres suelen enterarse por terceros de las faltas a clase.
  • Con anterioridad suele ser un niño que no atiende en clase, no entrega sus tareas y en general manifiesta un trabajo escolar pobre.
  • Pueden observarse comportamientos de indisciplina, desafío a las figuras de autoridad.
  • Los problemas que suelen ir asociados son los comportamientos antisociales (actos vandálicos, gamberrismo o delincuencia juvenil.

Si bien ambos casos generan absentismo escolar, debemos saber identificar que está en la base del problema para poder realizar una intervención adecuada. En Camins trabajamos estas dificultades con el objetivo de que los niños puedan adherirse a las rutinas escolares y crecer felices.

Sandra Daudí, psicóloga.