¿Cuándo nos resulta estresante una situación? Sentimos estrés cuando valoramos que no disponemos de los recursos suficientes para afrontar una situación, es decir, cuando nos exige más recursos de los que podemos aportar, y, por tanto, resulta amenazante para nuestro bienestar.  En nuestra vida cotidiana, nos enfrentamos a diferentes estresores: algunos de ellos son de pequeño impacto pero están presentes casi a diario (conflictos interpersonales, un atasco, exceso de trabajo, perder las llaves de casa…), otros consisten en sucesos vitales menos frecuentes pero de mayor impacto (como la pérdida de un ser querido, quedarse en desempleo, un divorcio…), y,  finalmente, nos encontramos con estresores que impactan sobre toda la sociedad, son los macrosociales (como las recesiones económicas, las guerras o las pandemias). Estos últimos, generan, en muchas ocasiones, estresores de los niveles anteriores.

Actualmente, son muchas las personas que están viviendo el fuerte impacto de todos estos factores, pues debido a la pandemia se han visto afectadas todas o casi todas las esferas de nuestra vida como son la familiar, social, académica, laboral, económica, salud, etc., (todo ello añadido a los estresores diarios que ya estaban presentes). Esta situación de estrés prolongado puede tener efectos devastadores sobre nuestra salud mental (aparición de trastornos clínicos como la ansiedad o la depresión) y física, ya que el estrés activa en nuestro organismo una cascada de reacciones químicas que afectan a nuestro sistema cardiovascular, metabólico, digestivo, inmunológico, tiroideo, etc., reacciones que, mantenidas en el tiempo pueden producir enfermedades en nuestro organismo.

La sintomatología que podemos experimentar en situaciones estresantes es la siguiente:

Fisiológica: taquicardia, falta de respiración, opresión torácica, sequedad de boca, tensión muscular, cefaleas, dolor abdominal o náusea, aumento o disminución de apetito, estreñimiento, insomnio…

Pensamientos: dificultad para concentrarse y toma de decisiones, temor al fracaso, pensamientos intrusivos, olvidos, percepción de incapacidad…

Emociones: fluctuaciones de estado de ánimo, irritabilidad, ansiedad, miedo, depresión…

Conducta: rechinar de dientes, presión mandibular, incremento de consumo de sustancias y otras conductas de riesgo, trato brusco hacia los demás…

La manera en que estamos afrontando esta situación de pandemia resulta determinante para nuestra salud. ¿Cuáles son mis circunstancias? ¿De qué recursos y estrategias de afrontamiento dispongo? ¿Me siento desbordado? O por el contrario, ¿considero que tengo los recursos suficientes para hacerle frente?

Desde la Psicología General Sanitaria se interviene en todo este proceso, ayudando a que la persona tenga mayor percepción de control y aumentando su capacidad de resiliencia. Para ello, utilizamos técnicas de intervención mediante las que trabajamos la percepción que tiene el individuo de su situación, la forma en que la procesa, entrenamos a las personas para que reduzcan el nivel de activación fisiológica del organismo, y ofrecemos herramientas para que adquieran respuestas de afrontamiento más adecuadas. Todo ello, con el objetivo último de que la persona perciba que tiene capacidad de reajuste a la nueva situación.

En Camins podemos ayudarte, ponte en contacto con nosotras.

 

Sandra Daudí

Psicóloga sanitaria de Psicología Camins